Consecuencias
del estrés
Vivir en un estado de alerta continua, con unas expectativas de
resolución demasiado alta puede implicar un estado de activación constante que
supera las capacidades del propio individuo.
Alcanzado el límite, pueden sucederse el agotamiento, el
embotamiento y la lentitud de las respuestas posteriores. La repetición de este
proceso puede provocar diestrés, es decir, una activación negativa con
perspectiva de fracaso o miedo cuando surja el siguiente estímulo.
Si las percepciones se van acumulando de forma negativa y
el estado de exigencias va aumentando e incrementando la tensión, pueden llegar
a surgir trastornos físicos y mentales como hipertensión, taquicardias,
depresión o trastorno de ansiedad generalizada.
El estrés sólo no conlleva a un trastorno grave, pero puede
ser el factor desencadenante para el surgimiento de ansiedad y otros
problemas.
|