Consiste
en agresiones tanto físicas como verbales entre compañeros de edad similar
dentro del ambiente escolar con el fin de intimidar e imponer la voluntad
propia sobre la de otra persona. Se le denomina habitualmente con el término
inglés bullying.
Se calcula que un 2% de los estudiantes españoles sufren
una situación de acoso escolar habitualmente y un 6% de forma eventual. La
preocupación por el tema aumentó cuando en el 2004 se produjo el suicidio de un
niño de 14 años que no soportó más la situación de acoso que
sufría.
Características
Se
trata de un comportamiento agresivo y amenazante que una persona o grupo
de personas ejercen sobre otra a la que perciben más débil, a la que dominan y
amedrentan.
El
acoso puede consistir en agresiones, insultos, amenazas, ridiculización o,
incluso, acoso sexual. No es una simple reyerta o hecho aislado sino que se
compone de muchos ataques de distinta naturaleza repetidos asiduamente a lo
largo del tiempo.
El
acosador suele ser un niño de comportamiento agresivo y la víctima una
persona retraída que no se enfrenta ni comunica la situación en su casa o en el
colegio.
Por
lo común, además de las agresiones, se producen amenazas continuas que
van amedrentando y angustiando cada vez más a la víctima, que a veces puede
sufrir graves secuelas como depresiones.
Cómo actuar en caso de
acoso escolar
Una de las principales dificultades para actuar es el
alcanzar conocimiento del problema, pues por miedo, vergüenza o por lo
que sea muchos chicos no lo cuentan en sus casas.
La
principal forma de conocer estos comportamientos es observar al niño y
mantener una relación lo más fluida posible con él. Los indicios pueden ser un
cambio de humor, ausencia de relaciones sociales, temor a ir a la escuela,
aumento de la ansiedad o depresión.
Si
se sospecha que existe acoso es necesario investigar la situación, hacer
que el menor se sienta arropado y protegido, así como poner los hechos en
conocimiento del profesor o dirección del colegio para que actúen
convenientemente.
Acosador escolar
El
individuo que ejerce este tipo de acciones suele ser agresivo y carecer
de habilidades en la resolución de conflictos. En muchos casos su actitud
proviene de la existencia de graves problemas en su vida personal como pueden
ser maltratos familiares.
La
agresividad puede también deberse a otros motivos como el racismo, el deseo
de dominar a los demás o cualquier clase de perjuicio contra una persona en
particular.
Víctima de acoso escolar
Suelen
ser niños frágiles, sensibles, que no se enfrentan a su agresor y no
integrados socialmente. Son blancos fáciles para el acosador al que no ofrecen
muchos obstáculos.
Una dificultad para ayudarles suele ser el desconocimiento
del problema en su entorno. Esto se debe a que la actitud de estos niños es
normalmente la de ocultar los hechos que les suceden y los sentimientos
de temor o la angustia que puedan sufrir.
Ayudas en caso de acoso
Tanto
la víctima como el acosador necesitan recibir ayuda, pues es necesario
averiguar por qué este último actúa así y evitar que continúe por una camino
que puede llevarle a la delincuencia.
Si
el acoso escolar se convirtiera en comportamiento delictivo, además de a las
autoridades escolares sería necesario recurrir a la policía o al Tribunal de
Menores.
Normalmente,
entre los profesionales a los que se debe acudir están los psicólogos.
Se trata de eliminar los comportamientos agresivos del acosador y enseñarle
otros medios de resolución de conflictos.
En
el caso de la víctima la ayuda psicológica puede ser necesaria para el
tratamiento de la posible depresión o ansiedad causada por el sufrimiento
del acoso moral y/o violencia física.
Bullying
Este término anglosajón usado para referirse a la violencia
física y verbal en las aulas fue acuñado en los años setenta. En esta
época comenzaron los estudios sobre éste fenómeno en los países nórdicos y
anglosajones.
Uno de los primeros y tal vez más importante estudioso del
tema es Dan Olweus, profesor de Psicología de la Universidad de Bergen
(Noruega), quien en sus publicaciones y programas preventivos destaca la
importancia de la implicación en el problema de los adultos.
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